El arte: actividad en continua evolución, ni dispone de límites conocidos para el que lo crea, ni es lugar para el conformismo y lo acomodadizo.

Para el que como espectador lo utiliza, intentando conectar con el proceso creativo, es una ocasión que se le ofrece de evolucionar, y que no debe desperdiciar.

Solo desde la sinceridad su recorrido es posible.

Es un camino a lo desconocido y por lo tanto hablar de él y trabajar con él puede convertirse en algo incomodo y resbaladizo.

La creación es algo personal, de difícil transferencia, que se puede manifestar y compartir, ofreciendo un producto como parte visible del proceso creativo.

Pocas actividades cuestionan continuamente sus acciones comenzando desde cero. Es un reto diario y una continua puesta a prueba para el que lo realiza, no esperando a cambio nada más que poder seguir en él sintiendo la complicidad del que lo aprecia y compArte sin pedir explicaciones, pues aunque dé mucho que hablar, la mayoría de las veces el arte es inexplicable. Y eso enriquece su existencia.

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