Puede ser que fueran fruto de la casualidad.

Puede ser que se quisiera involucrar a la ciudad, y eso no fuera así.

Puede ser que hubiera un vacío enmascarado.

Puede ser que se politizaran.

Puede ser que se intentaran manipular.

Puede ser que se llenara la ciudad de melenudos con barba.

Puede ser que no hubiera consciencia del hecho.

Puede ser que hubiera apariencia de modernidad.

Puede ser que fuera una oportunidad perdida.

Puede ser que no hubiera una organización perfecta.

Puede ser…

No lo se.

Solo se que allí, pude ver a John Cage y David Tudor y escuchar “62 Mesostics Re Merce Cunningham”, que pude escuchar a Steve Reich y ver danzar a Laura Dean y su compañía.
 Hechos que marcaron en el ecuador del año 1972 un antes y un después.