Todo el que quiera puede utilizarlo mediante esa cualidad que tienen las cosas, creadas o no con ese propósito, que permite elevar a la persona hacia lo no medible desde lo material.

Es algo prescindible para la vida, no se impone, no es necesaria su comprensión para utilizarlo, y su uso genera el conocimiento hacia una evolución. El arte como tal es altruista.

Podemos encontrar consumidores de arte, creadores de arte, críticos de arte, historiadores de arte, ojeadores de arte, comerciantes de arte…

Hay objetos, creados bajo el prisma del arte, que han necesitado de la mano de un creador para existir, mientras que otros pueden encontrarse en la naturaleza o en el ambiente y basta con ser ojeador de arte para descubrirlos.

Todas las artes disponen de un lenguaje con gramática propia. En ocasiones ante la necesidad de dar explicación a lo que solo desde si mismas tienen, se utilizan equivocadamente las de otras, incluso se justifican desde lo que pudiera ser un posible análisis posterior de la obra. Ese no es el objeto de la misma y la razón de su creación no esta ahí.

La creación tiene que ser libre e independiente sino se verá mermada. Mantenerse en lo primigenio es una consideración a tener en cuenta por el creador y una continua verificación que ha de realizar en la construcción de una obra. La evolución capacita para eliminar lo sobrante ayudando a discernir entre mena y ganga.