Música y danza, en complicidad, ayudan a generar una creación unitaria. Con distintas naturalezas son capaces de disolverse formando un todo en el que no se distinga entre disolvente y disoluto.

Las composiciones musicales, como tales composiciones,  disponen de una estructura generadora sobre la que evolucionan según un argumento musical que les da forma. Son composiciones pensadas en si mismas con unidad propia; completas.

Hay músicas que sin estar compuestas pensando en danza pueden amalgamarse en un momento determinado con ciertas coreografías. Cuanto mas abstractas sean mayor capacidad de sintonización tendrán, evitando así que  la danza se convierta en una mera representación de aquellas. Si son muy descriptivas pueden inducirla excesivamente.

Danza y música deben coexistir sin que ninguna de ellas prevalezca sobre la otra. Y si su creación es conjunta, sin necesidad de recurrir a otras gramáticas artísticas, habremos generado la obra unitaria a que nos referíamos ya que ambas tienen elementos suficientes para crearse sin necesidad de recurrir a otros, más propios de creaciónes literarias, que las justifique.

Anuncios